NARRADORES INAUDITOS
Viernes 12 de junio, Patio del Palacio Mendoza (Liceo Caracense).
19:00: Esmeralda Folgado. Zamora.Público familiar.
Viene de una estirpe de mujeres que cocinaban comida y palabras en la lumbre del hogar. El trabajo con la lana y la narración oral confluyen en el modo de vida de esta mujer, asentada en San Vitero (Zamora), que aspira a rescatar y conservar las tradiciones heredadas de las abuelas. Llega con un cachito de fuego comunitario de los hilandares de Aliste.
19:25: TarariqueteCris. Madrid.Público familiar.
Madrileña de nacimiento y asturiana de vocación, cuando tenía tres años ya giraba al azar la rueda del teléfono y le contaba historias a quien saliese al otro lado. Disfruta llevando de viaje, a lomos de las palabras, mundos pequeños y grandes en los que todo es posible.
19:50: Cristian Gómez “Crispetu”. Colombia.Público familiar.
Un tanto payaso. Un poco cuentero. Hijo. Hermano. Habitante. Papa. Maíz. En sus cuentos destaca el humor, y los juegos de palabras. Gran parte de su repertorio se basa en los cuentos tradicionales de diferentes partes del mundo, pasados por el filtro e imaginario de los paisajes y costumbres del eje cafetero colombiano.
20:15: Loreto Socorro. Canarias. Público adulto.
Según ella, es una “mestura” de las historias, vivencias y raíces familiares que marcaron su infancia, entre el mar y el campo de Gran Canaria. Ahora visita los colegios, bibliotecas, plazas y espacios artísticos que quieran escucharla. Cuenta para todos los públicos, y ha tenido la suerte de formarse con grandes narradores y narradoras de España y América.
20:40: Silvina Rodriguez. Argentina.Público adulto.
Actriz y narradora oral nacida en Argentina, ahora reside en Madrid. Con más de veinte años en escena y once en la narración oral, crea y comparte historias tradicionales y de autor en bibliotecas y espacios culturales. También hace títeres e imparte talleres de teatro, con perspectiva de género, en espacios de igualdad.
21:05: Ane Arrugaeta. País Vasco. Público adulto.
Formada como narradora oral en la escuela de Arabazan. Comenzó a contar porque los relatos la sitúan entre la niebla de la memoria, y la llevan a parajes periféricos. Cuenta en espacios públicos, como bibliotecas o plazas. Lleva como brújula los cuentos que se encuentra o que le han contado.