El Seminario
de L.I.J. y la Biblioteca Pública de Guadalajara se encargan
de coordinar los trabajos necesarios para que el Maratón
comience cada año el viernes del tercer fin de semana del
mes de junio a las cinco de la tarde. En esa tarea están
asistidos por numerosos voluntarios que se responsabilizan de partes
importantes de la organización.
Pero esta Fiesta de la Palabra no podría
celebrarse si no fuera por la implicación de toda la ciudad
de Guadalajara, cuyos habitantes participan no sólo como
espectadores sino como protagonistas: invitan a sus amigos de fuera,
cuentan cuentos y, sobre todo, prestan su atención y sus
oídos a las narraciones de los demás. No es exagerado
aventurar que en Guadalajara están los mejores escuchadores
que cualquier narrador oral puede desear para sus historias.
La relación de responsabilidades
no estaría completa si no se citara a los amantes de los
cuentos que acuden al Maratón desde muchos puntos del país
e incluso del extranjero. Ellos también contribuyen generosamente
al esplendor de la fiesta.
|