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Jornadas contra el préstamo de pago en bibliotecas

 

 
 
Sr. Zapatero:
Soy un/a usuaria/o que quiere informarle sobre el peligro que se cierne sobre un servicio público tan simbólico como las bibliotecas.
En 1992 se publicó la Directiva 92/100, que regula el alquiler y préstamo de las obras de creación. Nuestro país la transpuso poco después y, acogiéndose a la posibilidad que ofrece el artículo 5.3, dejó a las bibliotecas exentas del pago de un canon por los préstamos que realizan. Desde entonces las cosas han seguido así. Pero a principios de este año, y después de que se celebrara en Londres una reunión de sociedades gestoras de derechos de autor, la Unión Europea ha abierto expediente a varios países (entre ellos España, Portugal e Italia: los del sur, los que tienen bibliotecas más modestas) pidiendo explicaciones sobre nuestra forma de actuar.
Como usuario de bibliotecas pido al Estado que mantenga la exención del pago de un canon por préstamos. Las razones son las siguientes:
1. Cuando una biblioteca compra un libro, ya está pagando los correspondientes derechos de autor. No es normal que se le pida que pague el mismo concepto por segunda vez.
2. Las bibliotecas hacen un importante trabajo divulgador: promocionan la lectura, y eso redunda en beneficio de los autores y del sector editorial. Si hubiera que pagar una campaña propagandística para conseguir los mismos resultados, habría que invertir millones de euros.
3. Las bibliotecas aseguran el principal derecho de los autores: el derecho a ser leído. En ellas, las obras se conservan durante años, mientras que en las librerías sólo pueden permanecer unas semanas porque la presión de la industria obliga a hacer sitio enseguida a las novedades. El almacenamiento de los libros cuesta mucho dinero, y las bibliotecas lo hacen gratis.
4. Los autores saben que lo que se ha afirmado arriba es cierto y, por ello, no están reivindicando un pago por el préstamo de sus libros. Por el contrario: existe un Manifiesto, firmado por más de cuatrocientos escritores en el que rechazan esa idea.
5. Las colecciones de las bibliotecas españolas son pobres y envejecidas, están muy alejadas de los índices habituales en otros países europeos, y se necesita invertir mucho dinero en la compra de nuevos materiales antes de pensar en la instauración de una tasa por préstamo. Las compras institucionales benefician a todo el sector del libro: a los autores, a los editores y, por supuesto, a los lectores.
6. La biblioteca es un servicio público muy simbólico que resultaría dañado si se introdujera en ella la lógica de la empresa privada, en la que cualquier servicio tiene un coste para el usuario (que, como contribuyente, es el que pagaría la tasa aunque el pago no se hiciera directamente por cada libro prestado)
Le escribo para defender esos puntos de vista, y pedir que la Administración que usted preside mantenga la exención del pago del canon por los préstamos que realizan las bibliotecas. Es fácil mantener ante la U.E. esa postura porque, si la Directiva 100/92 dice que no se puede prestar en bibliotecas sin que haya una contraprestación económica para los autores, resulta muy sencillo demostrar que esa contraprestación ya existe: sólo contando lo que aporta el Estado en ayudas a la creación y a la edición (premios literarios, ferias, viajes, cursos y apoyos de todo tipo, incluido el préstamo de locales) la inversión anual asciende a unos veinte millones de euros. Y las ayudas de las administraciones autonómicas y municipales hacen subir notablemente esa cifra.
Reciba un saludo muy cordial:

 

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Enviar a : Sr. José Luis Rodríguez Zapatero. Complejo de la Moncloa. Avda Puerta de Hierro s/n. 28071- Madrid

 

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