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Jornadas contra el préstamo de pago en bibliotecas

 

 
 
Algunas propuestas contra el préstamo de pago

 

Buenas noches a todos. Al igual que han hecho ya mis compañeros, me presento aquí con el propósito de plantear mi punto de vista con respecto a este asunto turbio del préstamo de pago, y a poner mi granito de arena en la medida de lo posible para evitar que se lleve a cabo.

 

Mi intención para esta intervención era continuar por la misma línea trazada por las intervenciones anteriores: argumentar en contra de la idea del cobro por el préstamo en bibliotecas, contaros mis experiencias personales, poner en duda la integridad de aquellos que están a favor y rebatir los argumentos que lo apoyan. Y no creáis que me faltan ideas: desde lo absurda que resulta la interpretación para bibliotecas de una ley que se centra principalmente en establecimientos de préstamo privados, como videoclubes, hasta el desequilibrio que supone que las bibliotecas paguen por hacer préstamos, pero no cobren a cambio de la publicidad que realizan de forma gratuita. Es que es muy fácil encontrar infinidad de argumentos válidos cuando te enfrentas a algo tan descabellado.

 

Sin embargo, a estas alturas creo que la mayoría de nosotros estamos de acuerdo, si es que no lo hemos estado siempre, en que esta medida supondría una invasión de nuestros derechos totalmente injusta, un triunfo de los intereses económicos y políticos frente a los culturales, unos intereses que no respetan ni a la mayoría ni mucho menos a la lógica o la razón. Y lo que es peor, sentaría un precedente para medidas aún más disparatadas, porque de un absurdo se deduce cualquier cosa, si me permitís el guiño matemático. Quizá ahora no se os ocurra, pero nunca dudéis de la capacidad del "enemigo" para superarse a sí mismo.

 

Por este motivo, no voy a dedicar más tiempo en tratar de convenceros. Asumiré que estáis todos conmigo y que estáis tan indignados como lo estoy yo. En definitiva, los más perjudicados por el pago por los préstamos en bibliotecas seremos los usuarios. Asumiré, además, sin riesgo a equivocarme, que estáis pensando en alguna manera de contraatacar, en cómo podríamos ponernos de acuerdo y coordinarnos para hacer presión en los foros adecuados, y cómo podemos aprovechar que somos muchos más que ellos y que nuestras intenciones son legítimas, para hacer oír nuestra voz al grito unánime de "ya está bien".

 

Las palabras se las lleva el viento, así que os voy a contar algunas ideas concretas que he recogido en estos últimos días, tanto mías como de otros usuarios. Creo que debemos informar a tanta gente como esté en nuestra mano, así que empiezo con las propuestas que se refieren a los medios de divulgación que tenemos a nuestro alcance.

 

-          Colocar carteles y dejar información en lugares de reunión locales como centros sociales, teatros, cines, institutos o colegios, naturalmente con el permiso de sus responsables.

-          Buscar el apoyo de las librerías. Es muy probable que una persona que acude a una librería esté interesada, aun cuando no sea usuario habitual de bibliotecas. Además, es significativo que una librería defienda que las bibliotecas no les causan pérdidas, sino al contrario.

-          Solicitar a emisoras de radio o a cadenas de televisión locales algún espacio hablar del tema, en una exposición o un debate, tanto desde el punto de vista de los usuarios como el de los bibliotecarios. La radio parece un medio muy adecuado, puesto que la gente tiende a escucharla sin hacer zapping .

-          Publicar un anuncio suficientemente llamativo en algún periódico de tirada nacional. Por ejemplo, una carta a toda página dirigida a alguna personalidad importante, o un escrito respaldado por un número considerable de personas.

 

Esta última idea me lleva el segundo bloque de propuestas: de qué manera se pueden financiar acciones que requieren un desembolso económico. Una página en un diario nacional no es barata; no os voy a asustar con cifras. Algunas posibilidades son:

 

-          En primer lugar, la contribución de las bibliotecas de toda España, cada una en la medida de sus posibilidades, y considerando el desembolso como una inversión de futuro. No tenga idea de cuántas son, pero sólo contando una biblioteca en cada ciudad importante no parecen pocas, y me quedo muy corto.

-          El apoyo de los usuarios. Desde luego, no se puede pedir a un usuario que colabore porque sí, pero una biblioteca podría organizar eventos informativos e instalar pequeñas huchas a disposición de sus usuarios.

-          ¿Autores? Estoy seguro que muchos autores están deseando ver esta propuesta enterrada tanto con el resto de usuarios y desearían participar.

-          Y por último, por qué no, los editores que no estén a favor de la medida, que doy por supuesto que los hay. Y con los brazos abiertos.

 

Y continúo con un grupo de propuestas que cuentan con una participación más activa de los usuarios de las bibliotecas.

 

-          A nivel individual, comentarlo con todo el mundo, escribir cartas a periódicos, a revistas y a todo el que se nos ocurra que puede estar interesado en oír lo que tenemos que decir.

-          Una idea curiosa es organizar una carrera del euro , al estilo de las viejas carreras del duro. Consiste en escoger un recorrido razonablemente corto por las calles de la ciudad y trazar una línea que lo recorra sobre la que los usuarios pueden colocar sus monedas, una tras otra. El objetivo es cubrir la línea de monedas, euros o no, claro, e informar sobre la marcha al público del motivo y de los objetivos.

-          Otra idea es organizar una especie de sentada literaria, esto es, una leída , frente a Cedro u otras organizaciones que respalden el préstamo de pago. Un grupo de personas se presenta ante su puerta y se dedica a leer en voz alta hasta que se queden afónicos (bien, quizá no tanto). ¡En Guadalajara tenemos mucha experiencia en maratones de narración!

 

Como veis, son propuestas de todo tipo, algunas más viables que otras. Estoy seguro de que a vosotros se os ocurrirán muchas más y mejores. Lo importante es la voluntad de ponerlas en marcha. El problema más serio al que nos enfrentamos es el desconocimiento del público en general, ya que la publicidad no interesa a los abogados, editores y demás tiburones que hay detrás de esta farsa, y lo saben muy bien. Cada contribución es valiosa, y pocas formas de difusión son tan efectivas como el boca a boca.

 

Espero que nuestro esfuerzo no caiga en saco roto, y que se oiga que cada uno de nosotros tenemos voz, tenemos voto y la intención de defender lo que nos corresponde por derecho.

 

 

 

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